Mi Perspectiva acerca de la Mitología

13.07.2021

Existen más de 30 evangelios que han sido consultados en su totalidad. Muchos de ellos no están incluidos en la biblia, ya sea por razones teológicas o por simples acuerdos entre los máximos representantes de Dios en la tierra. A decir verdad, hasta el día de hoy ni siquiera han sido autenticados los evangelios canónicos. Aquellos cuya autoría deben competer con Mateo, quien fue apóstol de Jesús; a Marcos, quien fue discípulo de Pedro; también tenemos a Lucas, quien fue un médico sirio discípulo de Pablo de Tarso y al famoso Juan apóstol de Jesús, quien se considera autor del libro de las revelaciones.

Claro está que la religión católica proclama la creación del hombre y de todo lo que le rodea gracias a una entidad divina, casos similares con otras religiones ajenas a este tratado. Sabemos que la biblia solo es un conjunto de libros antiguos, redactados por antiguos escritores que detallaban la vida cotidiana de aquella época. Es decir, escribían todo lo que observaban, todo lo que escuchaban, todo lo que soñaban y todo lo que les sucedía. Una era donde la ciencia carecía de hombres dispuestos a dar el siguiente paso, pensar y analizar.

Cierto es que la ciencia no está dispuesta a aceptar los términos religiosos como prueba de nuestra existencia, en este planeta. Pero acaso no se ha preguntado: ¿Qué se escribía en la antigüedad, mucho antes de la llegada del cristianismo? ¿Cuáles son los textos más antiguos que existen en nuestro planeta? Y quizás la interrogante que siempre causa jaqueca en los historiadores y científicos del momento: ¿Por qué todas las civilizaciones de la antigüedad eran politeístas? Tal vez la respuesta no la hallemos en las santas escrituras, tal vez no la hallemos en nuestros sueños, pero lo más seguro es que encontremos parte de esa respuesta en los antiguos escritos de las culturas que emergieron a lo largo de nuestro majestuoso planeta tierra, aquellos textos apócrifos considerados fuentes sacrílegas y muestras de herejía dictadas así por la iglesia, así es, de la misma mitología mundial. Mientras que para la ciencia es historia moral, ya que gracias a éstas los hombres primitivos se conducían rectamente en una época castigada por la guerra y la avaricia.

Esto me da una idea, quizá debería escribir un libro cuya trama sea una mezcla de todas las mitologías existentes.