Los Nazis También Lloran: El Escape de Inga

08.09.2021


Acudí a una reunión extraoficial en el Casino Alemán en la calle López; con el ingeniero Maximilian Castillejo Fegelein, un veracruzano de origen alemán, quien tampoco ha estado en Alemania alguna vez. Esta reunión no era informada a nadie de mis superiores, ni siquiera Hilda, de quien tampoco sabía prácticamente nada a excepción de lo que me confesó Nicolau.

Fue un amigo que hice en mis andadas cuando me encontraba en Guerrero y era novia de Beteta, este ingeniero trabaja como subdirector corporativo de producción en PEMEX, por lo que su información es muy valiosa para el destacamento, de hecho él mismo nos ofrecía esto sin esperar nada a cambio, es un hombre muy recíproco.

Al entrar, el ingeniero ya me estaba esperando en la mesa de la esquina, que da contigua al ventanal, fue un día muy lluvioso, dejé mi paraguas escurriendo sin mencionar que la maldita clavija que guarda el entresijo falló, la dejé semiabierta y procedí hacia él.

Se levantó de su asiento, se quitó el sombrero y me ayudó con mi abrigo, jaló la silla para que pudiera sentarme, tenía hambre pero me sorprendió que no haya ordenado nada. Supongo que lo que vino a continuación explica su falta de caballerosidad.

-¿Cómo has estado amigo?

-Que tal Inga, te pedí que nos reuniéramos hoy porque tengo malas noticias. Seré franco y directo, no tenemos mucho tiempo.

-Por Dios, no me tengas en intriga Maximilian, ¿Qué es lo que ocurre?

-Se están ejecutando auditorías en todo el proceso de producción, compra y venta de nuestros productos y terceros.

-En español, por favor.

-Significa que las entregas clandestinas están bajo la mira, son por millones de toneladas, esconder semejante cantidad no es nada fácil. Muchos de nuestros colegas, se están volteando. Han sido contactados por el FBI, el maldito Hoover les ha hecho una buena oferta.

- ¿Tenemos soporte del gobierno mexicano?

-Espero que aún si, no hemos sabido nada de Hilda, tampoco de Nicolau, mis muchachos están nerviosos, supimos del arresto en Acapulco, la Séxtupla desapareció en Chiapas, sabemos de la muerte de Claudia...

-Por favor, me duele más de lo que te imaginas, pero todavía tenemos el control.

- ¿Control? Inga, deja de buscar falsas ilusiones, estoy para informarte que si se acercan demasiado, no puedo prometerte que mi lealtad será antes con México, por mucho que Alemania.

- ¿Estás hablando en serio?

-Estoy hablando en serio Inga, nunca en mi vida había hablado tan en serio.

-No tengo nada más que hablar contigo, gracias por todo- Me paré de mi asiento, levemente enfurecida, tomé mi bolso y antes de dar el primer paso a la salida, me viene su estúpido sermón verborrágico.

-Inga, sé que tu lealtad es con Alemania, pero solo te pido que te mires al espejo. Es cuestión de tiempo para que caigas, no te parece extraño que Hilda no se haya comunicado contigo ni con ninguno de nosotros.

-Ahora que lo pienso, si. Me parece muy extraño, pero no entiendes la posición en la que me encuentro-Afirmé mientras estaba por irme.

-Hay otra cosa.

- ¿Qué?

-Un amigo mío me dijo que Beteta te delató con Lombardo Toledano.

Me quedé petrificada, el maldito hijo de perra me vendió a los soviéticos y a los norteamericanos. Su estúpido acuerdo valió una infamia, una vergüenza.

- ¿Cuándo?

-Hoy por la mañana me telefonearon, si yo fuera tú no iría a los departamentos Washington.

-No tengo a donde ir.

- ¿Por qué crees que te contacté?

- ¿Eres mi salvoconducto?

-Algo por el estilo, solo quiero ayudar a una amiga.

- ¿Cómo? ¿Cuál es tu plan?

-Tus papeles como Julia Bohr pueden ser de ayuda, te llevaré a Coatepec, esperarás en la residencia de Retelsdorf y en cuanto gestione todo, irás en el primer crucero a Buenos Aires.

- ¿Argentina?

-Corres mucho peligro aquí en México, es eso o una prisión estadounidense.

No sabía que decir, otra decisión que debía tomar en menos de cinco segundos, quedarme es la muerte segura, quizá. Continuar también era el sinónimo de una gloria ilusa. La traición está muy sobrestimada hoy en día.

-Entonces, vámonos-Repliqué sin dolor verbal en mis palabras, la lealtad estaba rota.

Me estaba volviendo loca aquí encerrada en la hacienda del señor Carlos, su esposa me hacía buena compañía pero ni siquiera me permitían salir al municipio cercano a comprar cosas del mercado, necesitaba hacer algo, los informes... Estaba siendo modesta, los míseros informes decían que mi nombre ya estaba circulando en panfletos de divulgación policial, el FBI había reclutado a unos federales para arrestarme. Sigo sin saber nada de Hilda, incluso Carlos dejó de tener indicios de Nicolau, perdimos contacto con el resto de los ingenieros de PEMEX, que aún se consideraban leales a su ascendencia aria, francamente dudo mucho que lo sigan siendo.

Luego de un largo periodo, recibimos por fin un comunicado de Hilda, temíamos lo peor, todos en la familia Retelsdorf creíamos que había sido arrestada o abatida. Sus mensajes en clave no fueron difíciles de descifrar, gracias a un ingeniero al servicio de Carlos...

Inga Möncke fue una espía alemana destacada en México, pertenecía a la División de Inteligencia Económica de la Werhmacht, escribió sus memorias el 26 de junio de 1942, tres días después ingirió la capsula de cianuro y falleció en un hotel de baja clase en Tapachula, Chiapas. Su cuerpo fue interceptado camino a la morgue, se infiere que agentes mexicanos de origen judío se encargaron de ella.

LOS NAZIS TAMBIÉN LLORAN

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ISBN: 9798642138380.